Conseguir reseñas sobre una ficha mal rellenada es como poner ruedas nuevas a un coche sin motor. Antes de nada, merece la pena dedicarle una tarde al Perfil de Empresa.
Es gratis, no hace falta saber de informática y la mayoría de los negocios que miramos lo tienen a medias. Aquí van los campos que más se olvidan, por orden de lo que cuesta arreglarlos.
1. La categoría principal
Es el campo más importante de toda la ficha y el que más gente pone a boleo.
Google usa la categoría principal para decidir en qué búsquedas apareces. Si eres una sidrería y te has puesto «Restaurante», compites con todos los restaurantes de tu pueblo en vez de salir el primero cuando alguien busca «sidrería».
Elige la categoría más específica que te describa, no la más amplia. Y después añade categorías secundarias para lo demás que hagas.
2. El horario, incluido el de los festivos
Un horario desactualizado hace dos cosas malas: manda gente a tu puerta cerrada, y esa gente a veces escribe una reseña de una estrella contando que fue y estaba cerrado.
Google permite meter horarios especiales para festivos y para semanas concretas. Media hora en enero rellenando el calendario del año te ahorra disgustos.
3. Los atributos
Son las casillas de «tiene terraza», «accesible en silla de ruedas», «admite perros», «tiene wifi». Parecen un detalle y sin embargo aparecen como filtros en Maps: si alguien filtra por «terraza» y tú no lo has marcado, no sales aunque la tengas.
Rellena todas las que apliquen. Cuesta cinco minutos.
4. Las fotos, y sobre todo su antigüedad
Las fotos hacen dos trabajos: convencer al que duda, y decirle a Google que el negocio sigue vivo.
Lo que suele fallar no es no tener fotos, sino tener las de la inauguración de hace seis años. Una foto nueva al mes es más que suficiente y es de las pocas señales de actividad que controlas tú.
Sube el interior, el exterior con el rótulo visible, el producto y el equipo. Evita las de banco de imágenes: se notan y no ayudan.
5. La descripción
Setecientos cincuenta caracteres para contar qué haces. No es un espacio publicitario ni un sitio para repetir palabras clave: escríbelo como se lo contarías a alguien que acaba de mudarse al barrio.
Menciona de forma natural lo que haces y dónde. «Sidrería en el casco viejo de Errenteria, con menú de temporada y sidra de barril» es mejor que tres líneas de adjetivos.
6. Los productos y servicios
Es una sección aparte de la ficha, y está infrautilizada. Puedes listar tus platos, tus tratamientos o tus servicios con precio y descripción.
Sirve para dos cosas: aparecer en búsquedas más concretas, y que el cliente sepa el precio antes de entrar, que es lo que más frena a la gente en la puerta de un sitio nuevo.
7. Las respuestas a las reseñas
Este es el que más se nota y el que menos gente hace.
Responder a las reseñas —a las buenas y a las malas— es señal de negocio atendido. Y en las malas, la respuesta importa más que la reseña: quien la lee está juzgando cómo reaccionas, no lo que pasó.
Tres reglas que funcionan:
- Responde a todas, aunque sea con dos líneas.
- En las malas, no discutas. Reconoce, explica si hace falta y ofrece arreglarlo fuera.
- No copies y pegues la misma respuesta. Se nota inmediatamente.
Y después de esto, sí
Con la ficha bien puesta, cada reseña nueva rinde más: llega a una ficha que ya está preparada para convertir a quien la lee.
El orden importa. Primero la casa en orden, después las visitas.
Todo esto se hace desde el Perfil de Empresa en Google, gratis y sin intermediarios. Si alguien te cobra por rellenarte la ficha, que sea porque no quieres dedicarle el rato, no porque te haya hecho creer que es complicado.