Es la objeción que sale siempre antes de comprar, y tiene toda la lógica: de nada sirve un soporte en la barra si medio local no puede usarlo.
La respuesta corta es que funciona con casi todos los móviles que se usan hoy, y sin instalar nada. La larga tiene matices que conviene conocer, porque son los que explican los casos raros.
iPhone
Todos los iPhone desde el iPhone 7 (2016) leen etiquetas NFC como las nuestras. En los modelos desde el iPhone XS (2018) la lectura es automática: acercas el móvil a la etiqueta con la pantalla encendida y sale un aviso arriba. Tocas el aviso y se abre el navegador.
En el iPhone 7, 8 y X hace falta abrir el lector de NFC desde el centro de control. Son móviles de hace ocho o nueve años y quedan pocos en circulación, pero conviene saberlo.
Nada que instalar, nada que activar en ajustes, ninguna cuenta que crear. El NFC del iPhone no se puede apagar: está siempre disponible para leer.
Android
Prácticamente todos los Android de gama media y alta vendidos en los últimos años llevan NFC, y viene activado de fábrica. Acercas el móvil a la etiqueta con la pantalla encendida y se abre el navegador directamente, sin aviso intermedio.
Las dos excepciones reales:
- Gama de entrada. Algunos modelos muy baratos siguen saliendo sin chip NFC para ahorrar coste. Es cada vez menos frecuente, pero pasa.
- NFC desactivado a mano. Se puede apagar en ajustes, y hay quien lo hace pensando que gasta batería. No gasta nada apreciable, pero si está apagado la etiqueta no se lee.
Cómo sabe tu cliente si su móvil lo lleva
No hace falta que lo sepa: si funciona, funciona solo. Pero si alguien pregunta:
- iPhone: desde el 7 en adelante, sí.
- Android: en Ajustes, buscar «NFC». Si aparece la opción, lo lleva.
Y el móvil que no lo lleva, ¿qué?
Aquí toca decirlo claro, porque es lo que nos diferencia de la mitad del sector y no en nuestro favor: nuestras placas son solo NFC y no llevan código QR impreso. Al móvil sin NFC, o con el NFC apagado, no le va a funcionar.
Lo asumimos por una razón sencilla: el arte de la placa está diseñado como está, y meterle un cuadrado de puntos encima estropea la pieza que va a estar en tu barra los próximos años. Preferimos un objeto que quede bien y decir la verdad sobre su límite.
En la práctica ese límite es pequeño. Hablamos del cliente con un Android de gama de entrada sin chip, o del que lo apagó en ajustes: en un local normal es uno de cada muchos, no uno de cada tres. Y se arregla en cinco segundos sin soporte de ninguna clase —«búscanos en Google y verás el botón de escribir reseña»—, que es exactamente lo que haría igualmente si no tuvieras nada en la barra.
Si tu caso es raro y necesitas cubrir también ese hueco, dínoslo antes de comprar. La comparación entre las dos tecnologías, con sus ventajas de verdad, está en NFC o QR: qué es cada cosa y cuál necesita tu negocio.
Los casos raros, y qué hacer con ellos
Funda muy gruesa o con placa metálica. El NFC atraviesa plástico y cuero sin problema, pero una placa metálica dentro de la funda —las de soporte magnético para el coche, por ejemplo— puede bloquearlo. Solución: sacar el móvil de la funda un segundo, o buscarte en Google a mano.
El móvil no encuentra la antena. No todos los teléfonos tienen el NFC en el mismo sitio: en los iPhone está arriba del todo, y en muchos Android en el centro de la parte trasera. Si no lee a la primera, mover el móvil un par de centímetros suele resolverlo.
Pantalla apagada. Con el móvil bloqueado y la pantalla apagada, algunos Android no leen. Basta con encenderla.
Funda con tarjetas dentro. Si la funda lleva una tarjeta bancaria o de transporte, el móvil puede confundirse entre las dos señales. Es raro, pero pasa.
Lo que el cliente no tiene que hacer
Merece la pena decirlo porque es la mitad del argumento de venta:
- No instala ninguna aplicación.
- No crea ninguna cuenta.
- No teclea ningún código.
- No se registra en nada nuestro, porque no hay nada nuestro por medio: el dato va de su móvil a Google directamente.
Acerca el móvil y se abre la pantalla de escribir la reseña con su cuenta de Google ya iniciada, que es la que lleva puesta en el teléfono. Está contado paso a paso en cómo funciona.
Y si el cliente no tiene cuenta de Google
Necesita una para publicar una reseña, igual que la necesitaría entrando desde el navegador. La tienen prácticamente todos los usuarios de Android, porque es la cuenta del propio teléfono, y una mayoría muy amplia de los de iPhone.
Si no la tiene, Google le ofrece crearla en ese momento. Ahí sí se pierde a alguna gente, y no hay nada que podamos hacer: es la puerta de Google, no la nuestra.
Lo que sí depende de nosotros
Que el chip apunte a la pantalla exacta donde se escribe la reseña, no a tu ficha genérica. Es un matiz que se salta mucho y que se nota: si aterrizas en la ficha, tienes que buscar el botón; si aterrizas en la pantalla correcta, ya estás escribiendo.
Lo programamos, lo bloqueamos para que nadie pueda reescribirlo y lo probamos con dos móviles distintos antes de salir, uno iPhone y otro Android. Si tu local tiene un caso raro, lo vemos ahí y no en la barra un sábado.
¿Dudas con algún modelo concreto? Escríbenos y lo comprobamos. Y si quieres ver antes qué soporte encaja en tu local, están los cuatro comparados.