De todos los campos de tu ficha de Google, la categoría principal es el que más decide para qué búsquedas apareces. Y es de los que peor se rellenan, porque se elige en treinta segundos el día del alta y no se vuelve a mirar nunca.
Si has puesto algo genérico, estás compitiendo contra medio mundo. Si has puesto la específica, compites solo contra negocios como el tuyo. La diferencia entre las dos cosas es enorme y no cuesta nada arreglarla.
Qué hace exactamente la categoría
Cuando alguien busca, Google tiene que decidir si tu negocio es una respuesta razonable. Para eso cruza lo que ha escrito la persona con lo que sabe de ti, y la categoría principal es la señal más potente de ese cruce. Es la relevancia, uno de los tres factores que deciden el posicionamiento local junto con la distancia y la prominencia.
Dicho de forma práctica: la categoría no decide si sales el primero o el quinto. Decide si entras siquiera en la lista de candidatos para esa búsqueda.
El error de la categoría genérica
Es el más común y el más caro. Ejemplos que se ven todo el rato:
| Lo que ponen | Lo que deberían poner |
|---|---|
| Restaurante | Restaurante vasco · Asador · Sidrería · Bar de pintxos |
| Tienda | Tienda de ropa · Frutería · Ferretería · Estanco |
| Clínica | Dentista · Fisioterapeuta · Clínica veterinaria |
| Peluquería | Peluquería · Barbería · Salón de belleza · Centro de estética |
| Empresa de servicios | Fontanero · Electricista · Empresa de mudanzas |
Con «restaurante» compites con todos los que dan de comer en tu ciudad. Con «asador» apareces cuando alguien busca asador, que es exactamente el cliente que quieres y que además tiene menos donde elegir.
El razonamiento equivocado es «cuanto más amplia, más búsquedas cubro». Funciona al revés: cuanto más amplia, más lejos estás de cada una de ellas.
Cómo elegir la tuya
1. Escribe lo que dirías tú. Si un cliente te pregunta qué es tu negocio en tres palabras, ¿qué contestas? Esa suele ser la buena.
2. Mira qué tienen los que salen delante. Busca tu servicio genérico en Maps, entra en las tres fichas que salen arriba y mira su categoría, que es pública. Si los tres tienen la misma y tú tienes otra, tienes la respuesta.
3. Busca en el desplegable, no te conformes con lo primero. El listado de Google es largo y muy específico. Escribe varias palabras distintas —«asador», «parrilla», «carne»— y mira qué te ofrece. Casi siempre hay una más precisa de la que pusiste.
4. Elige la que describe lo que MÁS haces. No la más rentable, no la que te gustaría hacer. Si el 80% de tu trabajo es corte de caballero, eres barbería aunque también hagas color.
Las categorías secundarias: la segunda mitad del trabajo
Puedes añadir varias categorías adicionales, y ahí sí conviene ser generoso, con un límite: que sean cosas que de verdad haces.
Un asador que también tiene menú del día y hace catering pone «asador» como principal y añade «restaurante» y «servicio de catering» como secundarias. Cada una es una puerta más por la que puede entrar alguien.
La regla de reparto es simple:
- Principal: lo que eres. Una sola, la más específica y la más habitual.
- Secundarias: lo que también haces. Todas las que sean ciertas.
Lo que no debes hacer es meter como secundaria algo que no ofreces porque «se busca mucho». Es una declaración falsa sobre tu negocio y entra en el terreno de las cosas que acaban en una ficha suspendida.
Cuidado al cambiarla
Cambiar la categoría principal de un negocio que ya funciona no es gratis: Google reevalúa la ficha y puede haber unas semanas de movimiento en las posiciones. Merece la pena si la actual es claramente mala, pero conviene hacerlo bien:
- Un cambio cada vez. No toques categoría, nombre y dirección el mismo día: eso dispara revisiones. Cómo hacerlo por pasos, en cambiar los datos sin perder las reseñas.
- Apunta dónde estás antes. Busca tus tres consultas principales y anota tu posición, para poder comparar dentro de un mes.
- Dale tiempo. Un par de semanas antes de sacar conclusiones.
Lo que la categoría no arregla
Que quede claro, porque es un campo importante pero no mágico:
- No compensa la distancia. Si el cliente está lejos, sales peor aunque tengas la categoría perfecta.
- No compensa no tener reseñas. La categoría te mete en la lista de candidatos; la prominencia decide en qué puesto. Está explicado en cómo entrar en el bloque de tres.
- No sirve de nada si tienes la ficha duplicada y estás repartiendo señales entre dos: cómo resolverlo.
Es la mitad barata del trabajo: se hace en una tarde y no se repite. La otra mitad, la de las reseñas, es la lenta y la que de verdad te separa de la competencia.
Mientras estás ahí, el resto de la ficha
Si vas a entrar a cambiar la categoría, aprovecha y repasa los demás campos. Los servicios y los atributos también son señales de relevancia, y son gratis: los siete campos que casi nadie rellena.
Dónde comprobarlo tú mismo
Con la ficha bien puesta ya apareces para lo que debes. Lo que decide el puesto son las reseñas, y ahí es donde entramos nosotros: el soporte que hace que el cliente contento deje la suya sin fricción. Cuéntanos qué negocio tienes o mira cómo trabajamos en Gipuzkoa y Bizkaia.